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Saturnino Martín Cerezo
Saturnino Martín Cerezo
, militar. Nació en 1866 en la localidad cacereña de Miajadas (Cáceres) y murió en 1945 en Madrid a los 79 años de edad. Fue muy célebre y considerado héroe después de superar un asedio de más de seis meses en la Iglesia de Baler, en Filipinas; fue el oficial militar a cuyas órdenes regresaron a España los últimos soldados que habían combatido en Filipinas en 1899. En su carrera militar llegó al grado de general.

Formación
Desde pequeño sintió gran pasión por los libros, pero la pobre situación económica de su familia le impidieron seguir carrera, obligándole desde pequeño a ejercitarse en las tareas del campo.
Milicia
Pronto se reveló contra la sociedad que le ataba presentándose como voluntario en el ejército a los 17 años, donde llegó a ser sargento, hasta que se alistó voluntario para ir a la guerra de Filipinas.
Campaña de Filipinas
En el año 1897 fue ascendido a teniente por ofrecerse como voluntario del Batallón Expedicionario de Cazadores nº 2 para ir a Filipinas junto con un destacamento de 57 militares en un intento de sofocar la insurrección acaudillada por Rizal que se había producido en el poblado de Baler.
Tras la paz de Biak-na-Bato, aparentemente sofocada la revolución filipina, el gobierno decidió sustituir los 400 hombres del mayor Génova, en Baler, por el pequeño destacamento de 57 hombres. Formaban el destacamento 1 Capitán, 2 Tenientes de Infantería, 4 Cabos, 1 Corneta, 45 Soldados además de 1 Teniente Médico y otros 3 Sanitarios
Estos hombres a los que el destino había escogido para llevar a cabo una gesta que de haber sido protagonizada por los soldados de cualquier otro país jamás hubiera sido olvidada ni sus protagonistas relegados al olvido.
El origen de la inmensa mayoría de los soldados era humilde, como el de casi todos los españoles a los que les tocó vivir en aquella España de finales del siglo XIX. Había entre ellos labradores, zapateros, panaderos, canteros, sombrereros, herreros, cerrajeros y cocineros.
A la disciplina y doctrina militar se unieron las habilidades derivadas de sus respectivos oficios como piezas fundamentales para resistir tan prolongado asedio en unas condiciones durísimas, pues les permitió construir un pozo que les aseguró el suministro de agua potable, un horno en el que cocinar pan, letrinas, así como remendar los destrozados uniformes, fabricar calzado y reparar el tejado de cinc de la iglesia que tantas veces habían agujereado con sus disparos los insurrectos filipinos en un vano intento de echarlo abajo.
La historia se inicia cuando el 27 de junio fueron atacados por los insurrectos filipinos y se hicieron fuertes en la iglesia de Baler. Sobrevivirían casi sin alimentos y hostigados sin pausa por el enemigo.
La debilidad producida por las enfermedades terminaron por provocar la muerte del capitán Las Morenas, del teniente Zayas y de 14 soldados, mientras que 2 soldados más morirían como resultado de los disparos hechos por el enemigo, siendo enterrados en la iglesia con todos los honores. A pesar de todas las calamidades aguantaron atrincherados casi seis meses, al mando del Teniente Saturnino Martín
Por esas fechas comienzan a llegar parlamentarios españoles a la zona informando a los sitiados del hecho de que Filipinas ya no pertenece a España, extremos que no se cree Martín Cerezo, imaginando que se trata de desertores españoles y de burdas tretas filipinas. Hasta que un día recibieron el siguiente mensaje:
"Habiéndose firmado el Tratado de Paz entre España y los EE.UU. y habiendo sido cedida la soberanía de estas Islas a la última nación citada, se servirá Ud. evacuar la plaza, trayéndose el armamento, municiones y las arcas del tesoro, ciñéndose a las instrucciones verbales que de mi orden le dará el Capitán de Infantería D. Miguel de Olmedo Calvo. Dios guarde a Ud. muchos años. Manila, 1 de febrero de 1899. Diego de los Ríos".
Tras reunir a la tropa y explicarles la situación, deciden entregar la iglesia con la condición de no ser tratados como prisioneros, pues de lo contrario continuarán con la lucha hasta el final.
"Capitulamos porque no tenemos víveres, pero deseamos hacerlo honrosamente. Deseamos no quedar prisioneros de guerra y que ustedes admitan otras condiciones que expondremos, de las que levantaremos acta. Si se han de portar con nosotros de mala manera han de decirlo porque en este caso no nos rendiremos. Pelearemos hasta morir y moriremos matando".
Aceptado estos términos por el responsable filipino de las tropas sitiadoras, se reunen para firmar el acuerdo de rendición del destacamento español, que previamente ha sido redactado por Martín Cerezo y que reza así:
"En El Baler a los dos días de junio de 1899, el teniente comandante del destacamento español, D, Saturnino Martín Cerezo, ordenó al corneta que tocase atención y llamada, izando bandera blanca en señal de capitulación, siendo contestado acto seguido por la corneta de la columna sitiadora. Y reunidos jefes y oficiales de ambas fuerzas, transigieron en las condiciones pactadas.
La rendición de la guarnición se produjo con todos los honores, y entre gritos de "amigos" que les dirigen los que anteriormente han sido tenaces enemigos.

Los 33 supervivientes abandonaron la iglesia formados, con la bandera española al frente, mientras que los que habían luchado durante 11 meses intentado someterlos les rendían honores militares. El 6 de julio, y tras un sin fin de penalidades, llegaban a Manila, donde serían agasajados.
Regreso a España.
Supervivientes de los últmos de Filipinas
Supervivientes de los últmos de Filipinas

El 29 de julio de 1.899, los supervivientes de Baler embarcaban con destino a Barcelona, en el vapor "Alicante", llegando a su destino el 1 de septiembre y el 7 de ese mismo mes a Madrid, donde fueron recibidos por el ministerio de Guerra. El 21 entró en Miajadas rindió un apoteósico recibimiento de bienvenida al teniente Saturnino Martín. Este fijó su residencia en Madrid, donde terminaría su carrera militar, donde llegó a ser general del Ejército
Penalidades
Sin embargo los últimos de Filipinas pasaron bastantes penurias. Hasta 1908 no se concedió una pensión vitalicia de 60 pesetas mensuales a los familiares de los caídos en Baler. De los 33 resistentes de la iglesia, solo 13 sobrevivieron a la Guerra Civil. En 1945, aún vivían ocho soldados y Franco les otorgó a tres de ellos el grado de tenientes honorarios.
Reconocimientos
  • El Ayuntamiento de Miajadas cambió el nombre de la calle donde nació y le dio el suyo. Se abrió una colecta pública para regalarle un sable como recuerdo de su pueblo. Así mismo se colocaron dos lápidas en honor del que fue héroe de Baler: una en su casa natal y otra en el salón de actos del Ayuntamiento.
  • Fue nombrado hijo adoptivo de Cáceres y Trujillo.
  • Fue felicitado por los altos mandatarios de la nación y por el rey Alfonso XIII, quién le otorgó la Cruz Laureada de san Fernando.
  • Sobre la gesta de este puñado de españoles se escribieron, además, numerosas novelas así como se rodó una película en 1945, titulada “ Los últimos de Filipinas” interpretada por Fernando Rey, Tony Leblanc a partir de un guión radiofónico de Enrique llovet. Por otra parte la cantante Nani Fernández hizo famosa la canción “Yo te diré” que interpreta en la película.

Memorias
Saturnino Martín narró en 1904 su hazaña en el libro El Sitio de Baler, notas y recuerdos, de donde rescatamos:
Mucho supone en el fragor de la batalla el ataque a la batería formidable; mucho el cruzarse con las bayonetas enemigas; pero aún hay algo más pavoroso, irresistible y difícil en la tenaz resistencia del que, una hora y otra hora, un día y otro día, sabe luchar contra la obsesión que le persigue: sostenerse tras la pared que le derriban y no ceder a los desfallecimientos del cansancio”.

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Fuentes
Saturnino el último de Filipinas. Diario Hoy
La gesta de Baler. Eldesastredel98.com
Personajes ilustres de nuestra historia. Los últimos de Filipinas

Editor: FRB